Pero si la mujer toma en serio el compromiso de mantenerse como pareja, le tengo una noticia, su anhelo de aventura apenas empieza, pisa un terreno enigmático, atrevido y fascinante.
por Heleno Vidal
Hablando desde la perspectiva de la mujer, en nuestros días, no pocas siguen fijándose como meta lograr formalizar el compromiso con su pareja y alcanzar el reconocimiento social de señora.
Algunas mujeres exclaman, para su adentro, al término de la ceremonia: ¡Uf!, ¡¡Al fin!! Con ello creen haber terminado su esfuerzo de conquista. Si tener el acta matrimonial es su único objetivo, lo han logrado y nada hay más que esperar, bueno sí, el desenlace, es decir, el otro documento, el acta de divorcio o la separación informal.
Pero si la mujer toma en serio el compromiso de mantenerse como pareja, le tengo una noticia, su anhelo de aventura apenas empieza, pisa un terreno enigmático, atrevido y fascinante.
Subiendo la cuesta
Los retos que le esperan son innumerables y pocas tienen la habilidad para superarlos. Por ello las cifras de divorcios son tan impresionantes. Del 40 al 50% de los matrimonios constituidos se divorcia formalmente. Agrega los que simplemente se separan y no vuelven a verse.
La mujer que se casa sí sabe, es decir, si sabía lo que quería y supo elegir al hombre adecuado, estableció una comunicación efectiva y llegó a construir un conocimiento más o menos amplio de él y no se dejó vendar los ojos por el enamoramiento, tiene muchas posibilidades de consolidarse como pareja.
La pronta separación de los matrimonios o, en su defecto, “la mala vida” de las parejas se debe a que la mujer tiende a ignorar los indicios que la alertan respecto a la actitud y comportamiento de su prometido. Pensando, románticamente, que, al estar juntos “la paciencia de su infinito amor”, tornara los defectos de él en virtudes y su vida será como terminan los cuentos infantiles: “… y vivieron muy felices”. Si quisiste jugar el papel de redentora, tarde o temprano vas a salir crucificada. La vida en pareja la construyen dos.
Al vivir en pareja, desde los primeros días, va sacando a flote modos, maneras y actitudes desconocidas para ambos, resaltando las más desagradables. Y, como todo proceso inicial, si en el mismo instante en que se suscitan no se pone un freno para erradicarlas, van tomando carta de naturaleza. Si al principio las toleras porque resulta simpático, después dirá “hasta hoy te molesta, así soy, ¿no lo sabías?”, más adelante serán causa de ofensas y recriminaciones por uno y otra. Siendo prudente se habla y se corrige a tiempo. Cuando el proceso de enamoramiento no ha terminado.
La vida en pareja será larga, siempre y cuando se vaya haciendo en el camino, con una actitud dispuesta a entablar cambios y ajustarse a lo que es mejor para ambos. Esto no quiere decir abandono del sentido del humor, nada de eso, el buen humor es uno de los ingredientes principales de la convivencia en pareja. Él debe resultarte simpático, gracioso y festejarle sus chistes y bromas y viceversa, siempre y cuando no devengan en ofensas delante de terceros.
No abandonarse
La mujer recién casada (ni con muchos años de matrimonio) trabaje o no, nunca, pero nunca estará en libertad de abandonar o renunciar a mantenerse atractiva, le está prohibido creer que ya no tiene motivo para quedar bien. Ahora más que antes debe ver por sí misma. Descuidar su arreglo y cuidado personal es mostrar desesperanza.
Este es un grave y extendido error cometido por infinidad de mujeres, si ella arrastra al marido hacia esta manifestación de desaliento y cansancio significa que el matrimonio entró en un periodo donde predominan sentimientos de conformismo, hastío y monotonía.
Si ambos cayeron en esta expresión de desgano y no hacen el esfuerzo por salir de tal situación de desesperanza, les aguarda una vida poco gratificante.
Si sólo es uno el que atraviesa este bache de apariencia, es aconsejable que salga cuanto antes, de otro modo, él o ella pronto volteará a ver quien ofrece una presencia más cuidada. Esto nada tiene que ver con el tema de lo superficial o banal, únicamente habla de la limpieza del hogar, la pulcritud y arreglo personal. Aspectos necesarios para mantener la autoestima. Regularmente nuestro exterior influye en nuestro interior y viceversa.
Afirmando tus afectos
Una vez casada tampoco dejes de demostrar cariño a la familia de él y simpatía a sus conocidos y amigos. Si dejas de hacerlo en el momento en que ya eres la esposa, para ellos significará que en el tiempo de noviazgo fingiste el cariño y te hiciste la simpática “para quedar bien” y no fuiste sincera. De ser así, pensarán, que en el fondo, tampoco es tan real tu amor por él.

escrito por Nuria, octubre 21, 2011






